Glen Plake: Por qué Chamonix?

Chamonix Mont Blanc

Es un lugar que necesita pocas presentaciones. Durante cientos de años ha sido un “destino” de renombre internacional. Siempre que veo un póster de Chamonix colgado en un lugar prominente en la pared de un restaurante o de un hotel en otras estaciones de esquí, se me escapa una sonrisa. En Chamonix nunca veo las fotos de esas otras estaciones. Ya sea la historia de la cultura alpinista, su extravagante geografía o el acceso, “uno viene a Chamonix”. Mi manera de llegar a Chamonix no es que sea muy ortodoxa. Cuando aún no había cumplido veinte años, ya competía como magnate especialista con la mirada puesta en el US Ski Team. También empezaba a concentrarme en esquiar en pistas naturales, por lo general cuanto más empinadas mucho mejor, y comenzaba a especializarme en el esquí alpino.  Al mismo tiempo, mi auténtica vocación era esquiar en una película de esquí, siguiendo los pasos de muchos otros antes que yo. Crecí apareciendo en películas de esquí en tiendas de esquí o en pizzerías de mi localidad natal. Era mi deseo, y mi destino, tener una oportunidad. Me encantaba la competición, pero los límites que se me imponían con el fin de que aceptara “las normas” era algo de lo que deseaba deshacerme cuanto antes. La idea que tenía de combinar el esquí con el arte del cine me seducía; la libertad de expresarme, de crear y compartir con otros esa experiencia es precisamente lo que me ofrecía el entorno de las películas de esquí. Mi oportunidad llegó a través de unos amigos y antiguos competidores, y mi primera experiencia cinematográfica fue justamente eso: divertirme, crear y compartir. Nuestras primeras audiencias se identificaron con nuestro “estilo”, en comparación con el típico formato de las tradicionales películas de esquí.

20 meses más tarde

Inmediatamente después de filmar “El flamenco maltés” sufrí una terrible fractura del fémur derecho mientras esquiaba con unos amigos. Los meses siguientes fueron unos de los más difíciles de mi vida. Después del accidente, esquiar era algo que no podría hacer durante mucho tiempo... o, quizás, nunca jamás. Con el tiempo, los médicos me aseguraron que mi pierna se curaría, pero no sabían en qué medida. Nunca tuve ninguna profesión ni trabajo estable. El colegio nunca me había interesado y lo dejé muchos años atrás, lo que significaba qué iba tirando de trabajos en la construcción, como repartidor de pizzas o lo que saliera, incluso vendiendo un poco de hierba o setas alucinógenas cuando podía. Puedo decir con toda honestidad que estos dos últimos productos, ironías de la vida, son los que me llevaron a Chamonix. Durante el proceso de recuperación de la fractura de fémur, todavía con muletas y mientras cambiaba un neumático pinchado de mi viejo Cadillac en una autopista sospechosa, la policía me detuvo y me encontró hierba y setas alucinógenas en cantidades superiores a las permitidas para uso personal. En ese momento inicié un viaje que duró 9 años.

Primero os contaré la primera parte

Prisión, sentencia, libertad condicional un mes más tarde, tribunal, evaluaciones, asistencia psicológica y procedimientos legales que se alargaron todo un año, mientras mi fémur iba sanando y poco a poco volvía a pensar en esquiar. Vivía en dos mundos. Uno era el mundo del esquí, en el que todo iba muy bien, hasta el punto que se hablaba de que si podía volver a ponerme en forma (y lo estaba consiguiendo) y coger confianza en mí mismo, quizás podría participar en la película de esquí del próximo año. El otro mundo en el que vivía no tenía ningún tipo de relación con mi amor y pasión por el esquí: 6 años aproximadamente en una prisión estatal. Dado que tenía que confiar en la representación legal pública y que no tenía ningún empleo formal, mi situación a ojos del sistema legal estaba muy negra. Presentar el sueño de cambiar toda una generación de esquí a través de la lente de una cámara y, en última instancia, representar a patrocinadores, y apoyar y diseñar sus productos, era un plan totalmente exagerado viniendo de alguien con mi historial. “Yo, a sus ojos, era un camello colgado, no un esquiador con sueños.”

Empieza el invierno

Mi pierna está muy bien. La velocidad llega rápido, lo que me lleva a filmar escenas para la película “Blizzard of Aahhh’s” de Greg Stumps, que se filmará en Francia.  “Uauuu, ¡Francia!, eso suena de maravilla. Killy, Vallencant, ellos esquían en Francia, yo los he visto en películas de esquí. ¡A los franceses les gusta el esquí!” ¿En qué parte de Francia? Si me lo hubieran pedido, no habría sido capaz ni de nombrar una sola estación de esquí de Francia. Soy californiano. Sí, claro, crecí esquiando en una cultura en la que, en algunos sitios, esquiar ES parte de la vida misma. Pero en la mayoría de sitios eso no es así. No hubiera sido capaz ni de señalar en un mapa dónde estaba Chamonix, así que imaginaos pronunciarlo. No había pasado mucho tiempo desde la primera toma, cuando me pidieron que participara en la filmación de la película francesa. ¿Tiene usted pasaporte?

No, ¡pero me lo sacaré! ¿Cuándo vuelo? La semana que viene. ¡¡OK!! Conduje inmediatamente hasta Los Ángeles y me saqué el pasaporte. ¡Gracias a Dios que por aquel entonces todo esto no dependía de los ordenadores y que, por lo tanto, no tenían ningún archivo con mis antecedentes penales! Me vendí el coche allí mismo e hice autostop al aeropuerto de LAX, donde me subí a un avión que iba a “algún sitio en Europa”. El rodaje tenía que durar 6 semanas (mi viaje duraría más). El mismo día que tenía que llegar a Chamonix era también el día que tenía que presentarme ante el tribunal. Pedir un aplazamiento no hubiera servido de nada. Me subí al avión y me embarqué en dirección a lo desconocido, sin planes de volver jamás a los EE. UU. Oficialmente, en los EE. UU., estaba clasificado como fugitivo, al mismo tiempo que tenía un nuevo pasaporte válido para los próximos 10 años y una cita para esquiar. Ya veré qué pasa, me dije. ¡¡¿¿Quizás me tendré que alistar en la legión francesa durante unos años!!??

"En aquellos momentos ni lo sabía ni me importaba. así que dejé que, durante un tiempo, los esquís hablaran por mí…"

Part II

En poco menos de 2 años conseguí volver a los EE. UU. Europe’s’ love for its skiers y el éxito de “Blizzard of Aahhh’s”  (premiada y reconocida como una de las películas de esquí más influyentes de todos los tiempos) me permitieron volver al sistema legal con la posibilidad de vivir profesionalmente del esquí. Eso, más mi fascinante historia acerca de mis años de chico malo, me propiciaron una oportunidad, que para conocer mejor tendríais que leer más de cerca. Jamás volví a beber ni a consumir drogas otra vez desde entonces. Nueve años después de mi arresto fui liberado de todas mis obligaciones que me habían impuesto con la libertad provisional. Hoy, mis esfuerzos en el mundo del esquí han influenciado a toda una generación, quizás incluso a dos.

Mi esposa Kimberly y yo hemos ido y venido de chamonix muchas veces, antes de decidir que, dado que durante años no había conseguido olvidarlo (porque, seamos sinceros, eS chamonix, y francamente me lo conozco bien), lo convertiríamos en mi base europea de esquí.

Esquiar en Chamonix 

Siempre cambiante, natural, salvaje y crudo. Gracias al acceso que la Aiguille du Midi proporciona a una gran altitud de casi 4000 metros, una única pista puede tener la nieve perfecta y suficiente como para cubrir todo el barro o la suciedad más pesada, o al revés, si el viento sopla. Gracias a que la Aiguille rouge ofrece rampas en la sección sur es posible esquiar con nieve de primavera durante todo el invierno, y cada descenso es una aventura, una mini-expedición. Muchas pistas empiezan sobre los árboles y terminan en el corazón del bosque. El lema de Chamonix es “lo accesible inaccesible”. Cuando llega el momento de ir más allá de los yoyos (telesillas) es cuando uno realmente ve/esquía Chamonix desde la óptica del esquiador alpinista.

Me gustaría que todo el mundo pudiera tener una historia propia de Chamonix (quizás no tan pintoresca como la mía), que cada uno de vosotros pudiera pasar cierto tiempo en los bancos de granito de la población, saber quién es quién, y quién es un quiero y uno puedo en el mundo del esquí y la escalada, mezclarse con los turistas, pasear ante los escaparates de la Rue de Paccard (La Quinta Avenida del alpinismo), “esquiar por el lago” en el “valle blanche” o incluso pasar a la “parte italiana”. ¡Siempre es una aventura! Nuestro apres-ski es flojo y si buscas pisa nieves los conductores han mejorado mucho... Hay muchos sitios de entre los que escoger que  proporcionan una magnífica experiencia de esquí, aunque solo hay un único Chamonix, en el que siempre hay un aspecto, altitud o actividad que tendrás que combinar, calzarte unos Elan y dejar que sean los esquís los que piensen durante un rato. Eso es lo que yo hago.